miércoles, 23 de agosto de 2017

Capacitación para Gestores Biotecnológicos del Mercosur



El Director Nacional de Cooperación Mariano Jordán, el Coordinador de Empresas de esa Dirección Nacional, Héctor Pralong y el Dr. Osvaldo Yantorno se reunieron con representantes de la Fundación Biominas, el marco de la capacitación para gestores biotecnológicos argentinos del Programa del Mercosur y  la Unión Europea Biotech II.

El Taller de Capacitación presencial de Gestores Biotecnológicos del MERCOSUR es parte del Programa de Apoyo al Desarrollo de las Biotecnologías en el MERCOSUR – BIOTECH II.



Dicho taller se dicta luego de una primera etapa de formación en línea en cada uno de los 4 países socios, y se dictó también en Uruguay, el 21 de agosto, se replicará el 25 en Paraguay, y el próximo 28 en Brasil.

MINCyT


miércoles, 2 de agosto de 2017

Científicos del CONICET integran consorcio que gana el mayor subsidio de investigación básica de la Unión Europea


Los doctores Gustavo Parisi, Cristina Marino-Buslje y Silvio Tosatto, de la Universidad de Padua.

Grupos de bioinformáticos del Instituto Leloir, de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) y de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) recibirán casi un millón y medio de euros para estudiar, junto a colegas de Europa, un tipo de proteína poco conocida que se asocia al cáncer, a enfermedades neurodegenerativas e infecciones virales.

El subsidio lo otorga la Comisión Europea a través del prestigioso Programa Marco de Innovación e Investigación Horizonte 2020 y la Acción Marie Skłodowska-Curie para la promoción de la ciencia.

Un consorcio de instituciones científicas de Argentina fue elegido por el programa de investigación básica más grande de la Unión Europea (UE) para estudiar, mediante métodos computacionales, cierto tipo de proteínas que podrían estar involucradas en la génesis de numerosas enfermedades, incluyendo el cáncer, el Parkinson, el Alzheimer y las infecciones virales.

El Programa Marco de Innovación e Investigación Horizonte 2020 de la Comisión Europea, el órgano ejecutivo de la UE, otorgará con ese fin cerca de 1.300.000 euros a grupos de bioinformática del Instituto de Investigaciones Bioquímicas de Buenos Aires (IIBBA) –Unidad Ejecutora dependiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y del Instituto Leloir–, de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) y de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM).

Ese monto también se compartirá con colegas de la Universidad de Padua, en Italia; de la Universidad Eötvös Loránd, en Hungría; del University College de Dublin, en Irlanda; y del Laboratorio Europeo de Biología Molecular, conformado por centros de investigación de 18 países del continente.

Las proteínas que se van a investigar son las llamadas “intrínsecamente desordenadas” o IDP según sus siglas en inglés, “un tipo de moléculas que despierta interés dentro de la comunidad científica porque hay evidencia creciente de que, entre otras cosas, se asocian a numerosas enfermedades”, indica la doctora Cristina Marino-Buslje, jefa del Laboratorio de Bioinformática Estructural en el Instituto Leloir e investigadora del CONICET en el IIBBA.


La doctora Lucía Chemes

Las proteínas, además de cumplir un rol estructural, aceleran reacciones químicas esenciales, regulan la expresión de la información genética, posibilitan la comunicación entre células y transportan nutrientes, entre otras funciones vitales para el organismo.

Dentro de esa categoría de moléculas, las IDP son un tipo particular que desafía el paradigma clásico establecido por el bioquímico estadounidense Christian Anfinsen, Nobel de Química 1972, según el cual la secuencia de una proteína codifica para una única estructura tridimensional que determina su función.

En realidad, de acuerdo con estimaciones recientes, más del 30% de las proteínas son muy flexibles y tienen regiones plásticas que cambian constantemente de conformación y pueden interactuar de manera compleja y a veces “promiscua” con otras proteínas.

Los mecanismos de esta versatilidad molecular son poco conocidos.

“Antes se pensaba que las proteínas eran objetos rígidos como pelotas de fútbol.

Hoy sabemos que debemos imaginarlas como moléculas a veces muy flexibles, cuyos movimientos son fundamentales para su función”, señala la doctora Lucía Chemes, jefa del Laboratorio de Biofísica de Proteínas y Motivos Lineales del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas (IIB), que depende de la UNSAM e investigadora del CONICET en el IIBBA.

El consorcio subsidiado va a enfocar sus esfuerzos en avanzar en metodologías para identificar estas proteínas desordenadas en los genomas de las células humanas y también las de patógenos microbianos y virales.

“Estamos muy entusiasmados por esta posibilidad”, dice Chemes.

“La oportunidad que nos presenta el subsidio es única, ya que permite combinar y reunir las capacidades de múltiples expertos en disciplinas experimentales y bioinformáticas para avanzar en nuestra comprensión de la función de esta clase de proteínas.

Y este conocimiento podría permitir en el futuro el desarrollo de terapias innovadoras contra muchas enfermedades”.

Asimismo Marino-Buslje afirmó que “investigar este tipo de proteínas implica conocer una nueva biología.

Y también permitirá eventualmente desarrollar mejores herramientas computacionales para su estudio”.

El subsidio también va a permitir que el país albergue reuniones científicas internacionales, recibir investigadores extranjeros y que investigadores puedan especializarse en centros de excelencia del exterior argentinos (más de 50 estadías de hasta 3 meses de estadía cada una), destacó el doctor Gustavo Parisi, jefe de la Unidad de Bioinformática Estructural de la UNQ, investigador del CONICET en el Departamento de Ciencia y Tecnología de dicha universidad y presidente de la Asociación Argentina de Bioinformática y Biología Computacional.



En naranja se observa una región desordenada de una proteína intrínsecamente desordenada.

Varios estudios indican que este tipo de moléculas están asociadas al cáncer, a enfermedades neurodegenerativas y a patologías virales.

Créditos: Franco Simonetti / Bioinformática – Instituto Leloir
Agencia CyTA-Instituto Leloir

CONICET
MINCyT


miércoles, 26 de julio de 2017

Transformarse para sobrevivir


Picocianobacteria. 
Foto: gentileza María Paula Huber.

Un nuevo estudio demostró por primera vez que ciertas cianobacterias de agua dulce pueden alterar su estructura para subsistir cuando las condiciones del medio se vuelven desfavorables.

Por Paula Huber* y Fernando Unrein**

Las cianobacterias son los únicos organismos procariotas que tienen la capacidad de realizar fotosíntesis oxigénica, es decir aquella cuyo producto final es el oxígeno.

Representan el grupo fotosintético más antiguo del planeta (~3,6 millones de años) y desde su aparición cambiaron la evolución de la vida ya que mediante la fotosíntesis colmaron la tierra primitiva de oxígeno atmosférico, lo cual permitió el desarrollo de organismos más complejos.

En particular las picocianobacterias, aquellas menores a 2 micrones, se encuentran mundialmente distribuidas en lagos, ríos y océanos y son un reservorio de diversidad biológica.

Grupos tan ancestrales como las picocianobacterias lograron sobrevivir a condiciones tan cambiantes gracias al desarrollo de estrategias que les permitieron adaptarse a los diferentes escenarios ambientales.

Sin embargo, la posibilidad de cambiar no sólo se debe a una lenta herencia evolutiva.

Algunos organismos alteran su morfología – es decir, su forma – como respuesta inmediata a un cambio en su entorno.

Esta capacidad de presentar varios morfos o fenotipos según las condiciones del medio se conoce como plasticidad fenotípica y representa un gran valor adaptativo.

Se ha demostrado que cepas de picocianobacterias unicelulares tienden a formar colonias en respuesta a determinadas condiciones de estrés, como por ejemplo la presencia de depredadores.

Sin embargo no existían hasta el momento evidencias que demuestren la plasticidad fenotípica en comunidades naturales.


Picocianobacterias unicelulares y coloniales observadas con microscopio de epifluorescencia. Aumento: 1.000 veces el tamaño original. 
Foto: María Paula Huber.

Para dar respuesta a esta cuestión, un grupo de investigadores del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas – Instituto Tecnológico de Chascomús “Dr. Raúl Alfonsín” (IIB-INTECH, CONICET-UNSAM) de Chascomús del que participamos, en conjunto con científicos catalanes del ICM-CSIC de Barcelona, realizamos un estudio en la laguna Chascomús.

Mediante un análisis de identidad genética vimos que muchas de las picocianobacterias unicelulares y coloniales que coexisten en la laguna pertenecerían a la misma especie.

Además, demostramos que la presencia de pequeños cladóceros (un crustáceo depredador presente en este ambiente) favorece la dominancia del fenotipo colonial – es decir aquellas que se agrupan en colonias – lo cual les permitiría evitar ser depredadas.

Con este trabajo se pudo conocer por primera vez que las picocianobacterias presentan plasticidad fenotípica bajo condiciones naturales, y que aquellas de la misma especie pueden estar presente en forma unicelular o colonial, dependiendo las condiciones del medio donde se desarrollan.

En organismos tan pequeños las características de sus estructuras son insuficientes para poder determinar a que especie pertenecen, y no hubiésemos podido ver las cambios que pueden ocurrir sin la combinación de distintas técnicas como la microscopía, citometría de flujo y la biología molecular.

Estos descubrimientos publicados recientemente en la revista Environmental Microbiology abren una nueva ventana al conocimiento de éstos organismos ancestrales.

Por un lado, nos permiten profundizar los conocimientos acerca de los mecanismos evolutivos que permiten la supervivencia de las especies en la tierra.

Por otro lado, nos alertan acerca de los caracteres morfológicos que se utilizan en la determinación de especies y remarcan la importancia del empleo de nuevas herramientas moleculares para poder conocer la diversidad oculta en estos microorganismos.

La revista le dedicó a este trabajo un artículo destacado, escrito por un reconocido investigador especialista en cianobacterias, donde evalúa el descubrimiento y discute las diversas ventajas de dicha estrategia en las cianobacterias y los factores que desencadenan esta respuesta.



*Paula Huber es becaria post-doctoral del CONICET en el Instituto Nacional de Limnología (INALI, CONICET-UNL) de Santa Fe.

Es Licenciada en Ciencias Biológicas por la Universidad Nacional de Río Cuarto, y Doctora en Biología Molecular y Biotecnología (Universidad Nacional de San Martín).

**Fernando Unrein es investigador independiente del CONICET en el IIB-INTECH, y Licenciado y Doctor en Ciencias Biológicas (Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, Universidad de Buenos Aires). Co-dirige el laboratorio de Ecología y Fotobiología Acuática del IIB-INTECH y es profesor en la Universidad Nacional de San Martín.

Esta investigación fue realizada en el marco de tesis doctoral de Paula Huber, dirigida por Fernando Unrein.

Se llevó a cabo en el Laboratorio de Ecología y Fotobiología Acuática (LEFA) del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas de Chascomús (IIB-INTECH).

Sobre investigación.

– Fernando Unrein. Investigador independiente. LEFA. IIB-INTECH, Chascomús.
– Nadia Diovisalvi. Investigadora asistente. LEFA. IIB-INTECH, Chascomús.
– Marcela Ferraro. LEFA. IIB-INTECH. Chascomús.
– Sebastian Metz. Becario doctoral. LEFA. IIB-INTECH, Chascomús.
– Leonardo Lagomarsino. Investigador asistente. LEFA. IIB-INTECH, Chascomús.
– María Eugenia Llames. Investigador asistente. LEFA. IIB-INTECH, Chascomús.
– Marta Royo-Llonch. Departament de Biologia Marina i Oceanografia. ICM-CSIC. Barcelona. España.
– Jose Bustingorry. Profesional principal. LEFA. IIB-INTECH, Chascomús.
– Roberto Escaray. Profesional principal. LEFA. IIB-INTECH, Chascomús.
– Silvia G. Acinas. Departament de Biologia Marina i Oceanografia. ICM-CSIC. Barcelona. España.
– Josep M. Gasol. Departament de Biologia Marina i Oceanografia. ICM-CSIC. Barcelona. España.

CONICET


lunes, 24 de julio de 2017

Células madre: serás lo que debas ser


Nara Guisoni
Foto: CCT La Plata.

Una experta del CONICET La Plata participó de un estudio internacional que echó luz sobre los mecanismos que determinan el destino de estas células.

Las células madre juegan un rol fundamental en el desarrollo y mantenimiento de la vida ya que son las encargadas de renovarse -manteniendo una suerte de repositorio de células madre- y diferenciarse en los distintos tipos de células especializadas que forman un individuo, como las musculares, epiteliales o neuronales, entre otras.

El equilibrio dinámico entre renovación y diferenciación debe ser preciso para que no se genere una enfermedad proliferativa como el cáncer o la pérdida de la funcionalidad de los órganos.

Para entender qué factores intervienen en la definición del destino de las células madre, un grupo internacional de investigadores del que tomó parte una experta del CONICET La Plata llevó a cabo un trabajo de reciente publicación en la revista Development.

“Aún no hay un conocimiento completo sobre el funcionamiento de las células madre”, aclara Nara Guisoni, investigadora adjunta del CONICET en el Instituto de Física de Líquidos y Sistemas Biológicos (IFLYSIB, CONICET – UNLP) y autora del trabajo, y detalla:

“Hasta hace poco se creía que se dividían en dos células distintas: una que mantiene su identidad, y la otra diferenciada.

Según ese paradigma, las células madre serían eternas, ya que su linaje celular continuaría indefinidamente.

Ahora se sabe que no siempre es así.

En algunas situaciones se generan dos iguales, y la definición del destino celular depende de la interacción entre ellas y con el entorno.

Todavía no se conoce bien cuáles son los mecanismos involucrados en esa decisión y qué factores son importantes en el proceso”.

La experta se sumó en 2012 al grupo de Biología de Sistemas liderado por  Jordi García Ojalvo de la Universidad Pompeu Fabra durante una estadía en Barcelona, España, en el marco de una beca externa para jóvenes investigadores del CONICET.

A partir de allí, comenzó a trabajar en la temática tomando como modelo el intestino de Drosophila melanogaster, la comúnmente llamada mosca de la fruta, cuyo organismo tiene similitudes con otros más complejos como el de los mamíferos.

“Un mecanismo muy general para la definición del destino celular que está presente en el intestino de D. melanogaster es la inhibición lateral, en la que dos células vecinas bloquean mutuamente la producción de determinada proteína.

Entonces, se genera una competencia dónde una pequeña asimetría en la concentración que cada una tenga de esa proteína es amplificada y define cuál permanece como célula madre y cuál se diferencia.

Debido a eso, dos células ‘iguales’ con un mismo destino se transforman en dos distintas con destinos diferentes”, desarrolla Guisoni.

“El problema con el que nos encontramos fue que ese mecanismo de inhibición lateral no alcanzaba para explicar un dato experimental que daba cuenta de que en el intestino de D.melanogaster existían tanto pares de células con destinos diferentes como con un mismo destino, ya sea las dos células madre o ambas diferenciadas.

Tenía que haber algo que generase una diversidad mayor de destinos, más allá de esa disputa que se creía se resolvía con cada una tomando un camino distinto”, comenta Guisoni.

“Hicimos distintas evaluaciones teóricas en base a un modelo matemático para la inhibición lateral y propusimos que la clave podía estar en la sensibilidad que tiene una célula respecto de otra vecina.

Las proteínas que intervienen en el proceso de inhibición mutua están presentes en las membranas celulares.

Entonces era posible que la variabilidad en el área de contacto entre células no diferenciadas fuera un factor que regule la definición del destino de las mismas”, puntualiza.

Para testear esa hipótesis, los científicos analizaron imágenes tridimensionales de células del intestino de D. melanogaster y pudieron medir el área de contacto.

Lograron comprobar que sí había variabilidad y que la intensidad de esa interacción está relacionada con el tipo de destino que cada una tiene.

“Si hay poco contacto, la señal de inhibición mutua es débil y las células no se diferencian; y en el caso contrario lo más probable es que ambas lo hagan.

Nosotros mostramos que la geometría de las células, es decir la forma en la que están compactadas, tiene influencia sobre la definición de sus destinos.

Así, para mantener el equilibrio en la proporción entre las células madre y las diferenciadas, además de la señalización por distintas moléculas, la forma en que están agrupadas también es un ingrediente importante”, subraya.

Para finalizar, Guisoni resalta que “lo que conseguimos es resultado de un trabajo interdisciplinario entre físicos y biólogos, en el que cada uno aportó desde su especialidad y logramos un diálogo entre modelos matemáticos y experimentos.

Aunque nos dedicamos a la investigación básica, el conocimiento sobre el funcionamiento de las células madre es fundamental para futuras aplicaciones tecnológicas relacionadas a la salud”.

Por Marcelo Gisande. CCT La Plata.

Sobre investigación:

– Nara Guisoni. Investigadora adjunta. IFLYSIB.
– Joaquín de Navascués. Universidad de Cardiff.
– Rosa Martínez Corral. Universidad Pompeu Fabra.
– Jordi García Ojalvo. Universidad Pompeu Fabra.

CONICET

jueves, 13 de julio de 2017

Importante distinción para investigadora del CONICET en España


Sandra Díaz
Foto: gentileza IPBES.

Es Sandra Díaz, doctora en Ciencias Biológicas y una de las mayores especialistas en materia de medio ambiente.

La doctora en Ciencias Biológicas, Sandra Díaz e investigadora superior del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en el Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (IMBIV, CONICET-UNC) fue premiada por el Gobierno Regional de Cataluña con el Premio Ramón Margalef de Ecología 2017. 

Para ello, el jurado valoró la contribución de Díaz y reconoce “su papel protagonista y pionero en el desarrollo teórico y la implementación práctica del concepto de diversidad funcional”, así como “las herramientas que ha desarrollado para la implementación metodológica del concepto y su aplicación empírica”.

También, se destacó el aporte de Díaz, reconocida en dos oportunidades como una de las Mentes Científicas más Influyentes del Mundo, a la comprensión del impacto del cambio ambiental global sobre la biodiversidad regional de los ecosistemas vegetales”.

Además, la doctora Díaz se desempeña como profesora titular de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de Córdoba y preside el Núcleo DiverSus de Investigaciones en Diversidad y Sustentabilidad. 

Sus investigaciones se destacan en el campo de Ambiente y Ecología, dado que sus contribuciones se centran en la ecología de comunidades y ecosistemas, la macroecología y la biodiversidad dentro del contexto del cambio ambiental global, con énfasis en América Latina.

Díaz formó parte del Comité de Ciencias de la Tierra del Futuro, la iniciativa integrada del Consejo Internacional para la Ciencia (ICSU) y co-preside la Evaluación Global sobre Biodiversidad y servicios ecosistémicos (IPBES). 

Reconocida con premios nacionales e internacionales se destacan el Premio Nobel de la Paz otorgado en 1997 al Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), con el que trabajó entre 1994 y 2007 y fue una de las autoras líderes del proyecto Evaluación de los Ecosistemas del Milenio (Millenium Ecosystem Assessment). 

También, integra academias nacionales de ciencias de varios países, incluidas las Academias Nacionales de Ciencias de Francia y Estados Unidos, donde fue la primera mujer argentina en integrar la prestigiosa organización.

El premio es en honor a la memoria del profesor Ramon Margalef (Barcelona, 1919-2004),  uno de los máximos exponentes mundiales, reconocido por su contribución en la tarea científica e intelectual en el campo de la ecología moderna. 

El acto de entrega del galardón tendrá lugar este otoño en Barcelona.

CONICET
MINCyT



viernes, 31 de marzo de 2017

Argentina y la Unión Europea refuerzan lazos en materia científica tecnológica


Reunión de autoridades del CONICET y el Centro Común de Investigación 
(JRC, Joint Research Centre).


Autoridades del MINCyT y el CONICET participaron de una misión en Bélgica para fortalecer vínculos y asistir a la Comisión Europea en la definición de políticas.

Durante el 27 y 28 de marzo una comitiva argentina conformada por autoridades del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación (MINCyT), y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), participó de una misión en Bruselas, con el objetivo de fortalecer vínculos

La delegación argentina estuvo integrada por el doctor Lino Barañao, titular del MINCyT, el doctor Alejandro Ceccatto, presidente del CONICET, Mg. Juan Soria, director de Vinculación Tecnológica del CONICET, el doctor Mariano Jordán, director de Cooperación e Integración Institucional del MINCyT, y representantes de la Misión Argentina en la Unión Europea.

Por su parte, la comitiva de la Comisión Europea –órgano ejecutivo de la Unión Europea (UE), encargada de defender el interés general de la Unión-  estuvo conformada por Wolfgang Burtscher, director general adjunto y la María Cristina Russo, directora de Cooperación Internacional de la Dirección General de Investigación e Innovación; e incluyó representantes de la Dirección General de Investigación e Innovación; Educación y Cultura; Economía Digital y Sociedad; Mercado Interno, Industria, Emprendimiento y PYME, y Centro de Investigación.

La comitiva argentina se reunió con los Comisarios Europeos que son los funcionarios de la Unión Europea que marcan la política del bloque sobre temáticas de investigación, cómo serán financiadas, cuáles son los instrumentos para hacerlo, y los métodos de cooperación.

En esta línea, acordaron continuar desarrollando principios comunes y el marco adecuado necesario para crear igualdad de condiciones para la cooperación en Investigación e Innovación entre Argentina y la UE basados en la confianza y promover la igualdad de género en actividades de Investigación e Innovación. Ambas comitivas hicieron hincapié en incrementar la cooperación en investigación marina, salud, cambio climático, y recursos renovables.

Asimismo, la delegación argentina mantuvo una serie de reuniones con diversas autoridades del Centro Común de Investigación (JRC, Joint Research Centre), cuya misión es la de brindar soporte científico a las políticas públicas desarrolladas por la Unión Europea.

Las áreas de competencia clave del JRC son: energía, transporte, medio ambiente y cambio climático, agricultura y seguridad alimentaria, salud y protección de los consumidores, tecnologías de la información y la comunicación, materiales de referencia y seguridad (incluida la nuclear en el programa Euratom).

La JRC junto con el MINCyT y el CONICET han iniciado un debate con vistas a las posibilidades de exploración para el desarrollo de un enfoque de cooperación más estratégico y estructurado a otras áreas.

Principalmente, se trataron temas referentes a  cooperación en Vinculación y Transferencias de tecnologías, y la posibilidad de cooperación con el Círculo de Oficinas de Transferencia Tecnológica de organismos científicos tecnológicos públicos en Europa, que actualmente agrupa a 26 entidades y es coordinado por el JRC.

Por otra parte, se abordó la estrategia de especialiación inteligente que es impulsada por el JRC. Participaron de estas reuniones, por la JRC: Charlina Vitcheva, Directora General Adjunta del JRC,  Giancarlo Caratti, director de Propiedad Intelectual y Transferencia Tecnológica, Elena Andonova de Innovación y Transferencia Tecnológica,  el doctor Alejando Ceccatto, presidente del CONICET y Juan Soria, director de Vinculación Tecnológica, Mariano Jordán director de Cooperación e Integración Institucional del MINCyT, y por la Embajada de la República Argentina ante la Unión Europea (ECEUR), Guillermo Simunovich.

También, la comitiva argentina se reunió con el doctor Pablo Amor y el doctor José Labastida, autoridades del Consejo Europeo de Investigación (ERC, European Research Council), institución creada por la Comisión Europea cuya misión es promover una investigación de vanguardia en Europa mediante la financiación competitiva, con un abordaje ascendente en todos los campos de investigación.

Las subvenciones se conceden mediante convocatorias abiertas a proyectos dirigidos por investigadores jóvenes y consolidados con independencia de su origen. Cabe destacar que el MINCyT tiene un convenio con el ERC para estancias cortas de investigadores del CONICET en Europa.

Durante los distintos encuentros, las partes reafirmaron la importancia de la cooperación en Ciencia, Tecnología e Innovación al enfrentar los desafíos económicos, ambientales y sociales en el contexto de las relaciones entre la UE y Argentina.

En ese contexto, reconocieron la importancia de reforzar los vínculos y promover el proceso de innovación para estimular la creación de empleo, el crecimiento económico y el bienestar social.

CONICET


viernes, 24 de marzo de 2017

Reunión bilateral sobre agroalimentos



En el Polo Científico Tecnológico se llevó a cabo una reunión entre representantes del N8 AgriFood y el Ministerio de Ciencia.

El encuentro estuvo encabezado por parte de la delegación del Reino Unido, por el líder del proyecto, Prof. Steve Banwart y por la cartera de Ciencia, por el secretario de Planeamiento de Políticas de Ciencia, Tecnología e Innovación, Dr. Miguel Angel Blesa y el coordinador Ejecutivo del Gabinete Científico Tecnológico, Dr. Alejandro Mentaberry, y la participación del gerente de desarrollo científico y tecnológico de CONICET, Dr. Jorge Tezon.

La reunión, que también contó con la participación de investigadores, tuvo como finalidad identificar áreas de interés común en agroalimentos como seguridad alimentaria, reciclabilidad, entre otros.

MINCyT


El Ministerio de Ciencia y Federchimica de Italia impulsarán iniciativas en bioeconomía


La firma del documento estuvo a cargo del titular del MINCyT, Lino Barañao, y el presidente de FEDERCHIMICA, Cesare Puccioni.

El acuerdo promoverá la financiación de proyectos innovadores en cadenas de valor que contemplen aspectos sociales, productivos y medioambientales.

El Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (MINCyT) firmó un memorando de entendimiento con la Federazione Nazionale Industria Chimica de Italia (FEDERCHIMICA) para alentar la cooperación internacional en el marco del Programa de Bioeconomía Regiones Argentinas (BAR), que será lanzado en breve.

El acuerdo busca favorecer el acceso y financiamiento –tanto público como privado– a proyectos conjuntos de innovación en áreas de relevancia estratégica.

La firma del documento estuvo a cargo del titular del MINCyTLino Barañao, y el presidente de FEDERCHIMICA, Cesare Puccioni.

En representación de la cartera, también asistieron a la ceremonia el director de Cooperación e Integración Institucional, Mariano Jordán,  y la coordinadora del proyecto de Acuicultura, Alit Fasce Pollicelli.

Respecto al memorando, Barañao expresó:

“El acuerdo firmado con FEDERCHIMICA permitirá la asociación entre empresas italianas y argentinas en el campo de la bioeconomía para desarrollos que impliquen innovación y apunten a terceros mercados, donde la economía está revolucionando la manera de encarar desde la industria química a la agricultura, con la aparición de nuevos productos que a su vez generan puestos de trabajo en regiones que no han tenido, como en el caso de Argentina, otras alternativas para la generación de empleo.



Como parte de este convenio se prevé la creación de una oficina de vinculación tecnológica internacional, aquí en Milán, con el apoyo de FEDERCHIMICA y que ahora tiene una representante del Ministerio para establecer vínculos con empresas, grupos de investigación e inversores interesados en asociaciones estratégicas con nuestro país”.

La colaboración implicará la identificación y financiación de iniciativas en bioeconomía y su posterior aplicación dentro de programas compartidos de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i).

Asimismo, las partes armonizarán los criterios en la temática y unificarán su agenda de trabajo.

De este modo, el Ministerio de Ciencia ratifica su impulso a la tecnología como herramienta destinada a incrementar la capacidad productiva del país en forma sostenible, y sentar las bases para un patrón económico fundamentado en el conocimiento.

Por su parte, FEDERCHIMICA actualmente nuclea cerca de 1.400 empresas, las cuales dan empleo a casi 90.000 personas, agrupadas en 17 asociaciones de la industria y divididos en 42 grupos sectoriales.

Además, es parte de CONFINDUSTRIA, la Confederazione Generale dell'Industria Italiana, el Consejo Europeo de la Industria Química (CEFIC) y el European Chemical Employers Group (ECEG).

El acuerdo suscrito comprende en el marco de la bioeconomía a toda actividad que emplea la ciencia y la tecnología para impulsar procesos productivos circulares, en los cuales el desperdicio se convierte en nuevo insumo.

Esto supone un desafío para las diversas cadenas de valor, porque propone modelos más eficientes y amigables con el medio ambiente.

La bioeconomía es un paradigma donde convergen las nuevas tecnologías con los sectores productivos tradicionales, a partir del concepto de territorio inteligente.

Contempla criterios sociales y ambientales concernientes a la sustentabilidad de las industrias y estudia, a su vez, las dificultades que impone el cambio climático en diversas actividades comerciales.

MINCyT


martes, 21 de marzo de 2017

ADN: el gran sensor


Luciana Giono, Adrián Cambindo Botto, Manuel Muñoz y Alberto Kornblihtt. 
Foto: CONICET Fotografía.

Investigadores del CONICET estudiaron como, frente al daño en el ADN que causa la luz solar, se activa una maquinaria que no solo repara la lesión sino que además regula la respuesta de la célula.

En 2015 Tomas Lindahl, Paul Modrich y Aziz Sancar recibieron conjuntamente el Premio Nobel en Química por sus estudios sobre los mecanismos de reparación del ADN.

Estos procesos buscan evitar que las mutaciones en el genoma se transmitan a las células hijas y se perpetúen.

Algo que, a largo plazo, puede llevar por ejemplo al desarrollo de tumores.

En un trabajo publicado hoy en la revista Cell Reports investigadores del CONICET y la FCEN-UBA junto a colegas de Italia, España, Brasil y Canadá descubrieron que el daño al ADN (y no a otras moléculas dentro de la célula) dispara cambios en la expresión de los genes.

El actor principal es un mecanismo, llamado NER (por el inglés de nucleotide excision repair, reparación por escisión de nucleótidos), que ya había sido identificado por su función de reparación de ADN dañado.

“Lo que describimos es una nueva función de un viejo sistema.

NER no sólo detecta el daño sino que, mientras comienza a repararlo, ‘avisa’ a la célula que se están realizando esas tareas, impide que se divida hasta que estén solucionadas y activa las señales para que se produzcan las proteínas que necesita”, sintetiza Manuel J. Muñoz, investigador adjunto del CONICET en el Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias (IFIBYNE, CONICET-UBA) y primer autor del trabajo.

Y en el inicio, había sol

Se sabe que la radiación ultravioleta (UV) produce mutaciones en el ADN.

En este trabajo el equipo, dirigido por Alberto Kornblihtt, investigador superior del CONICET y director del IFIBYNE, estudió en células de la piel la formación de un tipo de daño específico llamado dímero de pirimidina, que es el tipo de lesión en el ADN más frecuente que aparece frente a la radiación UV.

“Cuando se forman estos dímeros se tuerce la hebra de ADN y se forma una especie de ‘bucle’ que NER reconoce para comenzar a repararlos”, explica Kornblihtt.

A partir del daño al ADN comienza una cascada de eventos que lleva, en última instancia, a la reparación del daño y a la reanudación del ciclo celular.

Es decir, a que la célula pueda seguir con sus funciones y dividirse.

El trabajo justamente explica esa cadena de acontecimientos.

Primero, NER reconoce el ‘bucle’ en el ADN y se une.

Después empieza el segundo paso, que es cuando comienza la reparación y ‘avisa’ a la célula que hay un error en el ADN para que detenga su ciclo celular hasta que esté reparado.

“Ahí NER activa una enzima llamada ATR que, indirectamente, modifica la expresión de determinados genes a través del proceso de splicing alternativo.

Es decir que induce la síntesis de las proteínas específicas que necesita la célula en ese momento para detener su ciclo celular”, agrega Luciana Giono, investigadora asistente del CONICET y también autora del trabajo.

El splicing alternativo es el proceso que le permite a la célula obtener diferentes proteínas a partir de un único gen, según las ‘piezas’ que se incluyan.

Lo que ATR hace es actuar sobre el splicing para que se produzcan las proteínas que necesita la célula en ese momento y no otras.


La investigadora Luciana Giono diseñó la imagen, que fue elegida tapa de Cell Reports

Dos experimentos para comprobar

El trabajo empezó a partir de una pregunta. Ante la radiación UV ¿quien da aviso a la célula que hay peligro?

“Cuando una célula recibe radiación hay muchísimas moléculas -proteínas, azúcares, ADN, ARN o lípidos – que pueden absorber la luz UV y modificar su estructura, es decir que podrían ser posibles sensores de radiación. 

El ADN es uno, pero no el único”. 

Entonces para discriminar cuál era el sensor de la luz UV que transmitía su efecto a la maquinaria de splicing realizamos dos experimentos clave”, explica Muñoz.

En el primero, los investigadores del grupo en que también participaron los becarios doctorales del CONICET Nicolás Nieto Moreno y Adrián Cambindo Botto, irradiaron el ADN puro fuera de las células y después lo introdujeron en ellas. 

“En ese caso la célula y sus componentes no habían recibido radiación y estaban intactos. 

El único dañado era en el ADN, y así vimos que la célula activaba su mecanismo de reparación y la cascada de señalización de ATR que afectaba a la expresión de los genes a nivel del splicing”, explica Giono.

El segundo experimento estaba planteado como la situación inversa: el objetivo era dañar todo menos el ADN. 

Como no es posible sacar el ADN, irradiar la célula y volver a introducirlo, utilizaron una maquinaria de reparación de ADN que existe en algunas bacterias, plantas y mamíferos marsupiales cuyas enzimas son las fotoliasas. 

“Irradiamos células de piel humana (no tienen fotoliasa porque somos mamíferos placentarios) e introdujimos y activamos la fotoliasa marsupial lo más rápidamente posible para que repare el ADN. 

Entonces todo estaba afectado por la radiación UV menos el ADN y vimos que no había efecto sobre la expresión de los genes o o el splicing”, comenta la investigadora.

Es decir que para que se active la maquinaria que indica a la célula que hay un daño y que se genere una respuesta solo es necesario que esté dañado el ADN. 

Si hay otras moléculas, organelas o componentes celulares afectados no importa porque no disparan este mecanismo de señalización.

“Este trabajo es una prueba muy robusta de que cuando irradiás una célula no importa si se dañan otras cosas, lo que hace cambiar el splicing alternativo y por ende las funciones con las que una célula cuenta es el daño específicamente en el ADN”, finaliza Kornblihtt.

Sobre investigación:

– Manuel J. Muñoz. Investigador adjunto. IFIBYNE.
– Nicolás Nieto Moreno. Becario doctoral. IFIBYNE.
– Luciana E. Giono. Investigadora asistente. IFIBYNE.
– Adrián E. Cambindo Botto. Becario doctoral. IFIBYNE.
– Gwendal Dujardin. Barcelona Institute of Science and Technology (BIST) y Universitat Pompeu Fabra (UPF), España.
– Giulia Bastianello. Fondazione Istituto FIRC di Oncologia Molecolare (IFOM), Italia.
– Stefania Lavore. Fondazione Istituto FIRC di Oncologia Molecolare (IFOM), Italia.
– Antonio Torres-Méndez. Barcelona Institute of Science and Technology (BIST) y Universitat Pompeu Fabra (UPF), España.
– Carlos F.M. Menck. Departamento de Microbiologia, Instituto de Ciencias Biomédicas, Universidade de Sao Paulo, Brasil.
– Benjamin J. Blencowe. Donnelly Centre and Department of Molecular Genetics, University of Toronto. Canadá.
– Manuel Irimia. Barcelona Institute of Science and Technology (BIST) y Universitat Pompeu Fabra (UPF), España.
– Marco Foiani. Fondazione Istituto FIRC di Oncologia Molecolare (IFOM), Italia.
– Alberto R. Kornblihtt. Investigador superior. IFIBYNE | FCEN-UBA.

Por Ana Belluscio

CONICET


viernes, 17 de marzo de 2017

Barañao viajó a Suiza por acuerdos de colaboración científica y técnica


Lino Barañao y el director de la Fundacion Campus Biotech de Ginebra, Benoit Dubois.

Se encontró con funcionarios y empresarios para fortalecer los vínculos en materia de investigación y desarrollo productivo.

En el marco de la misión que la cartera de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (MINCYT) lleva adelante por el continente europeo e Israel, el ministro Lino Barañao hoy concluyó su visita a Suiza tras haberse reunido con autoridades gubernamentales y representantes de la firma Nestlé.

El viaje se suma a las acciones de cooperación que Argentina mantiene con el país helvético, por medio de proyectos de investigación e intercambio destinados a fortalecer los vínculos institucionales e incrementar las capacidades en investigación, desarrollo e innovación (I+D+i).

El ministro Barañao y el director de Cooperación e Integración Institucional, Mariano Jordan, mantuvieron una audiencia con el consejero federal Johann N. Schneider-Ammann y asistieron a una reunión de trabajo con el Secretario de Estado para la Educación, la Investigación y la Innovación, Mauro Dell’Ambrogio.

A lo largo del encuentro, conversaron acerca de los avances alcanzados a partir de la Declaración Conjunta firmada en 2015 y  ponderaron los logros de la convocatoria vigente entre el MINCYT, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y la Fundación Nacional de Ciencia de Suiza (SNSF).


Barañao y Jordan durante su encuentro con el consejero federal Johann N. Schneider-Ammann.

También acordaron nuevas actividades bilaterales de cara a la próxima visita de la presidente Doris Leuthard a la Argentina.

Más tarde, el ministro se trasladó a las instalaciones del Centro de Investigaciones global de Nestlé para entrevistarse con autoridades y responsables de I+D+i.

Por su parte, la multinacional de alimentos y bebidas se manifestó interesada por lanzar el Programa de Formación Profesional y Primer Empleo en nuestro país, así como en la instalación de varios procesos de alta tecnología.

Además, se suscribió un programa amplio de cooperación orientado a la ciencia y la producción.

Durante la estadía, los representantes del MINCYT recorrieron el Centro de Biotecnología de Ginebra, donde pudieron intercambiar impresiones con los directivos e investigadores; más adelante, se dirigieron a la Universidad y el MakerSpace en Renes; y visitaron la Escuela Politécnica Federal de Lausanne (EPFL).

En el establecimiento educativo, Barañao y Jordán presenciaron una exposición a cargo de la científica argentina Magali Lingenfelder, que actualmente dicta clases en ese lugar.

En efecto, la charla brindó a los funcionarios la oportunidad para encontrarse con investigadores de la Argentina que viven en Suiza, y promover Redes que operen bajo la órbita del Programa RAICES.

El relacionamiento entre los investigadores suizos y argentinos es amplio y complejo, e incluye por ejemplo instrumentos de financiación previstos por el Programa Marco de investigación de la Unión Europea.


El titular del MINCYT junto con científicos argentinos en Suiza.

Por último, resta señalar que entre 2011 y 2016 la SNSF patrocinó cerca de 40 proyectos con componentes argentinos en diversos campos del conocimiento, especialmente en matemáticas, ciencias naturales e ingeniería.

Asimismo, nuestro país forma parte del programa de Becas de Excelencia Federales para investigadores y artistas extranjeros, impulsado por el gobierno de Suiza, que destina hasta veinte becas por año a personas oriundas de distintos puntos de América del Sur.

MINCyT

martes, 14 de marzo de 2017

Argentina profundiza vínculos con el mundo a través de la cooperación científica


El trabajo en Bruselas de la VI Reunión Bi-Regional de Altos Funcionarios en Ciencia y Tecnología CELAC-UE tuvo lugar en el Albert Borschette Congress Center.

Funcionarios de la cartera de Ciencia de la Nación participarán en misiones por Europa e Israel con el propósito de afianzar lazos, suscribir acuerdos de cooperación y asistir en la definición de políticas científico-tecnológicas con la Comisión Europea

Representantes del Ministerio de Ciencia (MINCYT) arribaron a territorio europeo para fortalecer vínculos en materia de investigación científica y desarrollo tecnológico.

En Bélgica, durante el lunes 13, el director Nacional de Cooperación e Integración Institucional, Mariano Jordán, junto con otros representantes de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) acordaron una estrategia regional en lo referente a investigación e innovación con la Unión Europea (UE).

Por la tarde, se realizó la reunión Preparatoria del Grupo de Trabajo Bi-Regional en Infraestructuras de Investigación.

Allí, nuestro país presentó los avances alcanzados en el proyecto ANDES, que consigna la construcción del laboratorio subterráneo más importante del cono sur, entre otras oportunidades de cooperación.

El martes 14, tuvo lugar la Reunión de Altos Funcionarios CELAC-UE para la Iniciativa conjunta en Investigación e Innovación, realizada también en Bruselas.

Del encuentro surgieron propuestas y herramientas, como por ejemplo la “Iniciativa de Asesoramiento sobre Políticas en I+D”, con las que se planea dar un importante impulso al desarrollo del país.

La misión continuará con el viaje del ministro Lino Barañao a Suiza, para sumarse al proceso de diálogo con funcionarios de aquel país acerca de programas de cooperación bilateral y futuros acuerdos.

La visita, a concretarse entre el 16 y 17 de marzo, además iniciará gestiones en favor de un próximo viaje a la Argentina de la presidente suiza, Doris Leuthard.

A la semana siguiente, la misión a Israel –los días 20, 21 y 22– prevé contactos con agencias de innovación y centros de desarrollo interesados en impulsar la ciencia argentina mediante mecanismos de cooperación e incubación de empresas de base tecnológica; actividades que contarán con la participación del subsecretario de Políticas en Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Jorge Aguado.

Allí también se suscribirá un Acuerdo de Cooperación científica y tecnológica con el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Espacio del Estado de Israel.

Cabe destacar que tanto en Suiza como en Israel, los representantes del MINCYT mantendrán reuniones con comunidades de investigadores argentinos para fomentar nuevas Redes que operen bajo la órbita del Programa RAICES.

En ese sentido, los funcionarios asistirán a una exposición por parte de la investigadora argentina Magali Lingenfelder que actualmente se desempeña en la Escuela Politécnica Federal de Lausanne.

A continuación, Barañao y Jordán desembarcarán en Milán el 24 y 25 de marzo para suscribir un memorando de entendimiento con la Federación Nacional de la Industria Química de Italia (Federchimica), que fomentará la reciprocidad entre empresas de distintas nacionalidades, bajo el Programa de Biorregiones Argentinas lanzado por el MINCYT.

Por último, el ministro se reunirá con su par de la Comisión Europea, Carlos Moedas, para analizar iniciativas comunes en ciencia, tecnología e innovación entre Argentina y la Unión Europea.

Se hará énfasis sobre proyectos destinados a promover la investigación e innovación, la vinculación público-privada, la transferencia de tecnología y el desarrollo de oportunidades productivas.

En el encuentro, Barañao presentará los lineamientos estratégicos de la política actual de nuestro país, principalmente las Iniciativas Nacionales de Bioeconomía (BAR) y Pampa Azul.

Finalmente, participará de la Reunión del Comité Conjunto de Acuerdo marco entre la Unión Europea y la República Argentina en Ciencia y Tecnología, acompañado por Mariano Jordán y el presidente del CONICET, Alejandro Ceccato.

MINCyT


martes, 7 de marzo de 2017

GSK rubricó acuerdo de colaboración con el MINCYT y el Francis Crick Institute del Reino Unido


De izquierda a derecha: Isro Gloger, director del programa Trust in Science de GSK; Lino Barañao, ministro de Ciencia de la Nación; y John Diffley, director asociado de Investigación 
del Francis Crick Institute.

El laboratorio invertirá 450.000 dólares anuales en investigaciones de científicos del CONICET.

Las partes fomentarán la innovación científica y tecnológica en áreas de interés común, mediante proyectos vinculados a especialidades terapéuticas de alta relevancia, como Inmunología, Oncología e Inflamación.

Con la firma de este  documento, científicos argentinos del CONICET viajarán al Reino Unido para desarrollar proyectos de investigación en el Crick Institute durante tres años.

Asimismo, GSK financiará los costos materiales de los proyectos seleccionados y el MINCYT sufragará el traslado y la estadía de los investigadores en dicho país.

En esa línea, el Francis Crick Institute recibirá a los investigadores y pondrá a disposición sus instalaciones; mientras, GSK y el Crick Institute supervisarán los trabajos de laboratorio.

A lo largo de todo el período, el Gobierno del Reino Unido será responsable de apoyar el traslado de investigadores del Francis Crick Institute a la Argentina, quienes brindarán información y capacitaciones a los investigadores locales.

El presente acuerdo se basa en el programa Trust in Science, que GSK lleva adelante junto con el MINCYT desde 2011 y continúa hasta la actualidad en el formato de PAE’s (Programas de Áreas Estratégicas), con las Universidades de Córdoba, Quilmes, el  IBYME (Instituto de Biología y Medicina Experimental) y el Instituto Leloir.

Sobre el memorando de entendimiento, el ministro de Ciencia de la Nación, Lino Barañao, expresó:

“Este acuerdo representa una innovación sustantiva en cuanto a la  cooperación internacional, por cuanto el Ministerio se está asociando con un Instituto de investigación biomédica de primer nivel, como lo es Francis Crick Institute de Reino Unido, y una empresa farmacéutica de envergadura mundial, como GlaxoSmithKline.

Esto garantiza, por un lado, que vamos a producir información básica de primer nivel y, por el otro, que en caso de obtener resultados aplicables, estos pueden llegar rápidamente al mercado gracias a las capacidades de la empresa.

Entonces, se establece un vínculo muy efectivo que va desde la generación de conocimiento original hacia nuevas terapias que beneficien al paciente”.

Por su parte, el gerente General & VP de Farma GSK Argentina, Rodolfo Civale, señaló:

“La firma de este acuerdo representa un fortalecimiento del compromiso que establecimos con el desarrollo de la ciencia en nuestro país, es una muestra más de la confianza en el profesionalismo y capacidad de los investigadores argentinos quienes, a través de este acuerdo de intercambio científico con el Reino Unido, podrán acceder al más alto nivel de investigación científica.

Este acuerdo se suma a otras importantes iniciativas de GSK Argentina en el campo científico como el programa Trust in Science junto al MINCYT desde el año 2011 y la inauguración de nuestro centro regional de investigación clínica anunciado el año pasado”.


Rosana Felice (Directora Médica GSK Argentina y Cono Sur), Rodolfo Civale (Vicepresidente y Gerente General Argentina y Cono Sur); Mark Kent (Embajador Británico en Argentina); Mariano Jordán (Director Nacional de Cooperación e Integración Institucional).

A su turno, el director de Trust in Science de GSK, Isro Gloger, comentó:

“Este acuerdo firmado es muy importante a varios niveles.

En primer lugar, ratifica el reconocimiento al alto nivel científico existente en Argentina.

Al mismo tiempo, demuestra la excelente relación que GSK ha desarrollado con el MINCYT y los investigadores argentinos, reflejada en una inversión a largo plazo, así como también con el Francis Crick Institute.

Por último, establece un nuevo modelo de colaboración internacional tripartito académico-industrial entre la Argentina y el Reino Unido.

Este acuerdo facilitará el avance científico y la posibilidad de establecer nuevos tratamientos para enfermedades importantes”.

El convenio se suma al trabajo que GSK realiza con el MINCYT desde hace más de cinco años, a través del programa Trust in Science, en el que participaron más de 109 investigadores en más de 25 proyectos.

Esta inversión se suma a los 750.000 dólares destinados a los proyectos que GSK mantiene en desarrollo con el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva en Argentina.

MINCyT


jueves, 16 de febrero de 2017

Cuando el aceite de oliva no lo es


Producción de aceite de oliva. 
Foto: CONICET Fotografía | Verónica Tello.

Investigadoras del CONICET y la CIC participan del proyecto europeo OLEUM para desarrollar nuevos métodos para detectar aceites de oliva fraudulentos con el objetivo de garantizar su calidad y autenticidad.

El proyecto europeo OLEUM comenzó en septiembre del año 2016 y finaliza en el 2020. Rosa María Alonso-Salces, investigadora adjunta del CONICET y Sandra Fuselli, investigadora de la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC), ambas con sede en la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP) son las científicas que participan activamente en este proyecto de investigación internacional.

Su objetivo principal es desarrollar nuevos métodos de análisis para abordar diversas problemáticas relacionadas con el aceite de oliva que no han sido resueltas hasta el momento, como la adulteración del aceite de oliva virgen (AOV) con aceite de oliva desodorizado suave o con otros aceites vegetales, la autentificación de su origen geográfico, o la determinación de su frescura y vida útil.

“Además, existe una necesidad de decidir qué hacer con los AOV con composiciones químicas fuera de la norma del Consejo Oleícola Internacional (COI), como ocurre con algunos AOV argentinos, así como armonizar la legislación entre los países”, explica Alonso-Salces.

El consumo del aceite de oliva ha ido en aumento en los últimos años, principalmente por considerarse como un alimento saludable por ser fuente de antioxidantes.

Sin embargo, su creciente producción y comercialización a nivel mundial y la ausencia de métodos analíticos eficaces y armonizados para detectar fraudes en el aceite de oliva lo han convertido en un blanco ideal para llevar a cabo prácticas fraudulentas, desde su elaboración adulterándolo o mezclándolo ilegalmente con otros aceites, hasta su etiquetado intencionadamente engañoso en cuanto a la clase de aceite de oliva o a su procedencia.

Con respecto a esto, la investigadora indica que “el Parlamento Europeo en una reunión plenaria dedicada a la crisis alimentaria llegó a sentenciar que el aceite de oliva ocupaba el primer puesto dentro de la clasificación de los diez alimentos con mayor riesgo de sufrir situaciones de fraude, con el consecuente impacto negativo tanto en los agentes del sector que se atienen a la legislación vigente como en la confianza de los consumidores”, y agrega:

“Ante este escenario, la Comisión Europea convocó un concurso específico dentro del Programa Horizonte 2020 con el objetivo de buscar estrategias analíticas que aseguren la autenticidad y calidad del aceite de oliva a escala mundial”.


Rosa María Alonso-Salces y Sandra Fuselli. 
Foto: CCT Mar del Plata.
CONICET

El consorcio está conformado por 20 socios de 15 países alrededor del mundo.

“La participación de Argentina es de suma importancia en esta iniciativa porque es el décimo país productor mundial de aceites de oliva”, afirma la investigadora, y agrega que el país ocupa el primer lugar en el continente americano.

Según la Cámara Olivícola de San Juan, Argentina tiene sólo el 1 por ciento de la producción mundial de aceite de oliva pero cuenta con muy buenas posibilidades porque es un potencial productor de aceite de oliva extra virgen monovarietal.

“En el proyecto OLEUM además se pretende promover el intercambio de tecnología por medio de la creación de una amplia comunidad internacional de excelencia de laboratorios analíticos e instituciones dedicados al control de calidad del aceite de oliva, entre las que se encontrarán el INTI e INTA de Argentina”, señala Alonso-Salces.

En la Red OLEUM participarán instituciones y laboratorios argentinos como el INTI-PTM, INTI-Mendoza, el Panel de Cata de la Universidad Católica de Cuyo, y el Panel de Catadores del Valle de Catamarca de INTA-Catamarca, a los que se les transferirá los conocimientos resultados del proyecto OLEUM.

“Nuestro aporte desde Argentina será la puesta a punto de metodologías analíticas mediante resonancia magnética nuclear para la autentificación de aceites de oliva vírgenes, la detección de los fraudes mencionados y el seguimiento de la vida útil del aceite de oliva, mediante cromatografía líquida acoplada a la espectrometría de masas para determinar los polifenoles de los aceites de oliva vírgenes que tienen propiedades beneficiosas para la salud según los datos de salud publicados en la regulación europea”, concluye Alonso-Salces.

Por Sabrina Aguilera – CCT Mar del Plata.

CONICET


jueves, 9 de febrero de 2017

Convocatoria Globalstars para Proyectos de I+D



Se financiarán propuestas de proyectos empresariales de desarrollo e innovación tecnológica que involucren empresas de Austria, Francia, Sudáfrica, España, Turquía y Argentina en el marco del llamado Globalstars del programa Eureka.

Sobre la convocatoria

El Ministerio de Ciencia, junto con la Agencia de Austria para la Promoción de la Investigación, el Banco Público de Inversión Francés, el Departamento de Ciencia y Tecnología de Sudáfrica, el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial de España y el Consejo de Investigación Científico y Tecnológico de Turquía financian proyectos empresariales de desarrollo e innovación tecnológica que involucren empresas de dos de estos países.

La convocatoria estará abierta para proyectos de todas las ramas de actividad y cualquier tecnología de base para el desarrollo de tecnología innovadora a escala piloto y/o prototipo.

Además, los proyectos deben promover la generación de soluciones tecnológicas cuyo desarrollo alcance una escala de laboratorio o equivalente y que den lugar a un producto, proceso o servicio innovador con perspectivas de mercado, a escala piloto o de prototipo.

En este sentido, los proyectos deben suponer beneficios para las partes de forma equilibrada.

En el caso de Argentina, los proyectos serán financiados por los instrumentos ANR Ventanilla Internacional de FONSOFT y ANR Internacional de FONTAR.

Para más información ingresa en Bases de la Convocatoria.

Cómo participar


Fase 2: las propuestas evaluadas positivamente en la Fase I podrán realizar la presentación de la solicitud de financiación para su participación en el proyecto, ante los organismos financiadores nacionales respectivos.

Las empresas argentinas deberán presentar la documentación mencionada ante la Dirección Nacional de Cooperación e Integración Institucional.

Plazo
La convocatoria permanecerá abierta hasta el 22 de marzo de 2017

MINCyT


jueves, 19 de enero de 2017

El riesgo de extinción de los primates


Investigadores advirtieron sobre el riesgo que corren los primates. 
Fotos: gentileza investigadores

Científicos de todo el mundo advirtieron sobre la importancia de conservar este orden animal que incluye a monos, simios y lemures.

Treinta investigadores, pertenecientes a instituciones académicas repartidas a lo largo de todo el globo terráqueo, elaboraron un trabajo conjunto publicado en Science Advances en el que se llama la atención sobre la crisis que atraviesa la existencia de los primates, el pariente biológico más cercano a los seres humanos, debido principalmente a la acción del hombre.

De acuerdo a los autores, estos animales cumplen un papel importante en los medios de vida, las culturas y las religiones de muchas sociedades del mundo, además de ofrecer una vía privilegiada para comprender la evolución humana y advertir sobre la amenaza de enfermedades emergentes.

Por otra parte, señalan que su conservación resulta esencial para la preservación de la biodiversidad tropical gracias a su contribución a la regeneración de los bosques y a la preservación de la salud de los ecosistemas.

Uno de los autores del trabajo, Eduardo Fernández-Duque, investigador correspondiente del CONICET y profesor de la Universidad de Yale (Estados Unidos) y la Universidad Nacional de Formosa, quien trabaja hace décadas con primates en la selva formoseña, plantea que si bien en Argentina y América Latina la situación de los primates es menos crítica que en otros continentes, es necesario tomar conciencia ambiental para favorecer la preservación de las cuatro especies de primates que se encuentran en Argentina: monos capuchinos (Cebus apella), los aulladores negros y dorados (Alouatta caraya), aulladores rojos (Alouatta guariba) y monos mirikiná (Aotus azarae).


¿Cómo fue que se organizó y armó este artículo firmado por científicos de todo el mundo?

El trabajo busca alertar sobre una situación cada vez más crítica en nuestro planeta.

Su relevancia, en este caso, no pasa tanto por sus grandes hallazgos científicos sino por el impacto que se espera que tenga en la comunidad a través de sus diferentes organizaciones.

La persona que coordinó el artículo y primer autor del mismo es el investigador mexicano Alejandro Estrada de la Universidad Nacional Autónoma de México, quien trabaja hace décadas en primates, particularmente en la conservación del mono aullador o carayá, probablemente la especie más conocida en la Argentina.

El fue quien tomó la iniciativa de ver qué colegas estaban interesados en contribuir con sus experiencias en los diferentes continentes y con las distintas especies y familias de primates para hacer un diagnóstico crítico de su situación a nivel mundial.


Investigadores advirtieron sobre el riesgo que corren los primates. 
Fotos: gentileza investigadores

¿Cuál es la situación de los primates alrededor del planeta actualmente?

Tremendamente variable, esto es muy importante remarcarlo.

La problemática de conservación cambia mucho según los continentes, no es la misma en África, Asia y América Latina, por ejemplo.

Mientras en África ecuatorial se lidia permanentemente con el problema de la caza y el tráfico ilegal de la carne de primate, en Asia hay graves problemas de deforestación.

En nuestro subcontinente en general, y en la Argentina en particular, la situación es relativamente menos dramática, aunque las amenazas están centradas en los avances de la frontera agropecuaria.

En este sentido, hay que tener en cuenta que los primates pueden ser de tamaños muy distintos.

Mientras algunos de los lémures de Madagascar pesan solo 30 gramos, menos que un alfajor, un gorila macho puede llegar a los 200 kilos.

El problema se vuelve más serio, entonces, en aquellas áreas del mundo donde tenemos primates grandes que tienen un desarrollo muy lento, primates que a lo mejor necesitan 10 o 12 años para empezar a reproducirse.

Por ejemplo el orangután tiene una cría cada 9 años.

Cualquier impacto que haya sobre estas especies lleva décadas de recuperación en caso de que la pueda haber.

¿Por qué su conservación es tan importante?

Hay muchas razones por las cuales la conservación de los primates es importante.

Además de las ecológicas vinculadas a la conservación de la biodiversidad, la salud de los ecosistemas y la preservación de los bosques, se debe considerar también que los primates hoy en día constituyen un recurso en términos económicos.

Hay, por ejemplo, una industria de la recreación que está ligada a ellos y a su diversidad: zoológicos, turismo, películas o programas de televisión son algunas de las muchas formas en que gente de todo el mundo disfruta de los primates.

Por otra parte, algunos autores del trabajo mencionan la importancia que tienen en ciertos lugares del Sudeste Asiático desde una perspectiva religiosa.

Finalmente, no podemos subestimar la gran afinidad que tiene muchísima gente con el medioambiente.

¿Qué aspectos hay que considerar a la hora de pensar en la conservación de los primates?

Lo primero que hay que tener en cuenta cuando pensamos es que hoy en día hemos entendido que cualquier iniciativa de conservación debe considerar las necesidades humanas.

El tiempo de la conservación, como tal vez se promovía más en los años ‘60 y ’70, que reclamaba no tocar nada sin importar qué pasaba con los humanos quedó atrás.

Cuando yo hablo de la necesidad proteger los primates en la Argentina y pienso en el mono miriquiná de Formosa, en los capuchinos de Misiones o en el carayá en el norte del país lo hago considerando una problemática que tiene que incluir a las comunidades locales, la cuales valoran y necesitan de las selvas.



Eduardo Fernandez-Duque, investigador correspondiente. 
Yale University.

¿Qué medidas se pueden tomar para favorecer su preservación?

El desafío es lograr sectores de protección en diferentes áreas del mundo que nos permitan preservar cierta diversidad de los primates.

Debo admitir que se me hace difícil ser muy optimista, creo que lo que hay que hacer es apostar a la educación de las próximas generaciones para inculcarles una valoración del medio ambiente, que no sólo debe pasar por lo racional sino también por lo emocional.

Desde 1999 en Formosa trabajamos desde la Fundación ECO para promover la educación ambiental.

Por otro lado, tenemos que preguntarnos qué puede hacer cada uno en nuestra vida diaria, porque probablemente si solo pensamos en una solución total nos veremos superados por la magnitud de los problemas.

Algunas claves están en el día a día, en el cerrar la canilla, apagar la lamparita, no usar bolsas de plástico o alentar a nuestros hijos y nietos a disfrutar una caminata descalzos por el parque.



Eduardo Fernández-Duque obtuvo una licenciatura en Ciencias Biológicas en la Universidad de Buenos Aires en 1988. En 1998 se doctoró en la Universidad de California en Davis en Comportamiento Animal, donde ya había obtenido una maestría dos años antes en la misma disciplina.

Formo parte de la Carrera de Investigador Científico y Tecnológico (CIC) del CONICET entre 1999 y 2015.

Actualmente es investigador correspondiente del Consejo, profesor en la Universidad de Yale en Estados Unidos y de la Universidad Nacional de Formosa y director en la misma provincia de la Fundación Eco.

Por Miguel Faigón

Sobre investigación:

Alejandro Estrada. Universidad Nacional Autónoma de México.
Paul A. Garber. University of Illnois, Estados Unidos.
Anthony B. Rylands. Conservación Internacional, Estados Unidos.
Christian Roos, Gene Bank of Primates and Primate, Alemania.
Eduardo Fernandez-Duque, investigador correspondiente. Yale University.
Anthony Di Fiore, University of Texas, Estados Unidos.
K. Anne-Isola Nekaris, Oxford Brookes University, Estados Unidos.
Vincent Nijman, Oxford Brookes University, Estados Unidos
Eckhard W. Heymann, Deutsches Primatenzentrum, Alemania.
Joanna E. Lambert, University of Colorado, Estados Unidos.
Francesco Rovero, Museo delle Scienze. Italia

CONICET


jueves, 29 de diciembre de 2016

Logran la máxima resolución en microscopios de fluorescencia



Un científico del CONICET formó parte de un equipo internacional, dirigido por el Premio Nobel de Química Stefan Hell, que desarrolló una metodología que logra una resolución inédita en células vivas.

Fernando Stefani, vicedirector del Centro de Investigaciones en Bionanociencias (CIBION) del CONICET e investigador independiente del Consejo, participó de un trabajo en el que científicos lograron traspasar el límite de resolución que hasta ahora se daba en los microscopios de fluorescencia llamados de superresolución.

Desarrollaron una nueva metodología llamada MINFLUX (por su utilización mínima de fotones), presentada en la prestigiosa revista Science y que permite ver detalles de un nanómetro (1 nm), es decir, 10 millones de veces más pequeños que un centímetro.

“Las moléculas fluorescentes emiten un número de fotones limitado.

Esto a su vez restringe la resolución espacial que se puede alcanzar con la microscopia de superresolución.

Este nuevo método MINFLUX combina varios conceptos de las microscopía de fluorescencia de súper-resolución de una manera muy novedosa, y aprovecha al máximo la información de cada fotón de fluorescencia para determinar la posición de una molécula.

Por eso nos permite alcanzar un nuevo nivel de resolución, llegando a las dimensiones mismas de una sola molécula, 1 nanómetro”, explica Stefani.


Stefan Hell, junto a los primeros autores, Balzarotti, Eilers, y Gwosch. 
Foto: Irene Böttcher-Gajewski / Max Planck Institute for Biophysical Chemistry.

Uno de los autores principales del trabajo es un joven argentino, Francisco Balzarotti, quien se desempeña en el departamento de NanoBiofotónica del Instituto Max Planck de Química Biofísica, Alemania, y que es un exintegrante del Laboratorio de Electrónica Cuántica del departamento de Física de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA (FCEN-UBA).

“La colaboración con Stefan Hell comenzó en 2011 cuando obtuvimos un subsidio Partner Group de la Sociedad Max Plank. Francisco fue el primer involucrado en esta colaboración, viajó a Alemania como becario pos-doctoral y realizó un trabajo extraordinario durante todo este tiempo.

Luego el proyecto fue desarrollándose de manera más elaborada y se sumaron investigadores de Alemania y Suecia”, cuenta Stefani.

Los científicos confían en que esta nueva metodología abrirá puertas para que este tipo de microscopía pueda competir con la microscopía electrónica, la cual brinda resolución espacial nanométrica pero impone condiciones muy desfavorables para observar organismos vivos.

“Al contrario que la microscopia electrónica, MINFLUX se puede implementar en un laboratorio convencional, no requiere súper alta tecnología y el hecho de usar luz, en vez de electrones energéticos, es conveniente para observar muestras biológicas”.

En este mismo artículo se demuestra la aplicación de MINFLUX al monitoreo de proteínas dentro de una bacteria, Escherichia Coli (E. Coli), viva.


Fernando Stefani. CIBION. 
Foto: CONICET fotografía.

Este novedoso dispositivo está funcionando en el grupo de Stefan Hell, donde se desempeña Balzarotti.

Por su parte el CIBION se encuentra instalando en el Polo Científico Tecnológico y sería el segundo laboratorio en el mundo en contar con esta tecnología.

“Tenemos el conocimiento y la capacidad para implementar MINFLUX y ya se encuentra un becario trabajando en este proyecto.

Haremos todo el esfuerzo para aprovechar esta oportunidad estratégica y poder aplicar esta nueva tecnología en investigaciones locales de alto impacto”.

“El potencial es enorme.

Las técnicas de superresolución no se terminaron de establecer y esto abre todo un nuevo panorama.

Alcanzamos el máximo nivel de resolución que tiene sentido físico para una técnica óptica, es decir el del tamaño mismo de la fuente de luz, una molécula”, concluye.

Por María Bocconi.

Sobre investigación:

Francisco Balzarotti. Instituto Max Planck de Química Biofísica, Alemania
Yvan Eilers. Instituto Max Planck de Química Biofísica, Alemania
Klaus C. Gwosch. Instituto Max Planck de Química Biofísica, Alemania
Arvid H. Gynnå, Science for Life Laboratory, Uppsala University, Suecia
Volker Westphal. Instituto Max Planck de Química Biofísica, Alemania
Fernando D. Stefani. CIBION y Departamento de Física. FCEN. UBA.
Johan Elf. Science for Life Laboratory, Uppsala University, Suecia
Stefan W. Hell. Instituto Max Planck de Química Biofísica, Alemania

CONICET